Confieso que mis botas de senderismo y yo tenemos una relación de amor-odio. Amor, por cada amanecer en la sierra, cada cumbre conquistada y cada bocadillo que sabe a gloria bendita. Odio, por esas ampollas traicioneras, los kilómetros extra "por un atajo" y, seamos sinceros, por el momento de quitarme los calcetines. Pero hoy no vengo a hablar de lo bonito, ni de lo duro. Vengo a contaros esas pequeñas catástrofes y triunfos absurdos que solo te regala el senderismo por Madrid y sus alrededores. Prepara el té, porque la aventura está servida (y no, no es el plato principal del picnic).
Desde que era niña, siempre tuve claro cómo querÃa que fuera mi vida de adulta. Lo veÃa con tanta claridad que casi podÃa tocarlo. Imaginaba una casa con un bonito jardÃn lleno de flores, una piscina azul cristalina donde nadar en los dÃas calurosos, y gatos. Muchos gatos. Me veÃa en un lugar tranquilo, rodeada de naturaleza y silencio, con el tiempo suficiente para disfrutar de esas pequeñas cosas que siempre me parecieron las más importantes.
Era un sueño sencillo y perfecto. En mi mente, no existÃan preocupaciones ni estrés. Solo yo, mi pequeño paraÃso y la paz de un dÃa soleado mientras acariciaba a mis gatos recostada en una hamaca bajo la sombra de un árbol.
La realidad de ser adulto: trabajo y conciliación
Pero crecer implica abrir los ojos a un mundo que pocas veces se parece a nuestros sueños. Hoy en dÃa, la conciliación laboral es un tema complicado. Trabajar ocho o más horas al dÃa, lidiar con el tráfico, cumplir con las expectativas laborales y, al mismo tiempo, intentar encontrar un espacio para uno mismo se siente como una carrera interminable.
Al principio pensé que simplemente necesitaba organizarme mejor, pero la realidad es que la estructura de nuestra sociedad parece diseñada para devorarse nuestro tiempo. Me encontré más preocupada por cumplir con las demandas externas que por perseguir ese sueño tranquilo que tanto anhelaba.
La dificultad de parar y respirar
Los dÃas pasan demasiado rápido. Y, cuando por fin consigo un momento para mÃ, a menudo estoy demasiado cansada como para hacer algo significativo. ¿Dónde quedó aquella imagen de la vida pacÃfica con mis gatos y mi jardÃn?
Lo peor es que, a veces, me doy cuenta de que ni siquiera sé qué harÃa si de verdad tuviera ese tiempo libre que tanto deseo, porque ahora que tengo más tampoco quiero hacer gran cosa que supere mis ingresos con mis gastos, entonces trato de dosificar. La rutina diaria me ha acostumbrado a un ritmo tan frenético que, cuando logro detenerme, la inercia me mantiene en movimiento mental aunque mi cuerpo descanse.
Reencontrándome con mis sueños
Sin embargo, no me he rendido. Aunque la vida adulta tiene sus complicaciones, trato de recordar lo que querÃa cuando era niña. Hoy en dÃa, mi jardÃn es pequeño, pero existe. Mis gatos —Eren, Reiner y Kylie— son parte esencial de mi vida. No tengo una piscina azul cristalina, pero a veces cierro los ojos y me imagino flotando en ella.
Lo más importante es que trato de recuperar esa tranquilidad que tanto deseaba. Quizá no puedo escapar de las obligaciones laborales, pero sà puedo encontrar momentos que me hagan sentir en paz. A veces, esos momentos llegan simplemente al dejar que mis gatos se acurruquen a mi lado mientras leo un libro, o al tomarme una tarde libre sin sentirme culpable por no ser productiva.
¿Es Posible Conciliar la vida que queremos con la realidad?
No tengo la respuesta definitiva. Pero sigo buscando ese equilibrio entre el mundo que soñé y el mundo real. Tal vez nunca consiga exactamente esa vida perfecta con mi jardÃn inmenso y mi piscina azul, pero puedo intentar acercarme a ello en cada pequeño momento que me pertenece.
Si hay algo que me hace sentir viva, es salir a caminar por la naturaleza. Desde que descubrà el senderismo en Madrid, cada fin de semana es una nueva oportunidad para perderme por sus montañas, bosques y caminos que parecen esconder secretos esperando ser encontrados. Quiero contarte un poco sobre mis lugares favoritos, tanto los más conocidos como aquellos rincones menos transitados que he ido descubriendo con el tiempo.
Mis Clásicos Infaltables
La Pedriza (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama)La Pedriza fue uno de mis primeros amores en esto del senderismo. Recuerdo mi primera ruta hacia El Yelmo, con sus formaciones rocosas impresionantes y esa sensación de libertad absoluta al llegar a la cima. Desde entonces he vuelto muchas veces, y siempre me asombra lo cambiante que puede ser este lugar según la temporada.
Siete Picos (Cercedilla)Otro lugar que me encanta recorrer es la ruta de los Siete Picos. La primera vez que la hice, era pleno invierno y el paisaje blanco cubierto de nieve me dejó sin palabras. Volver en verano me permitió disfrutarlo de otra manera, descubriendo detalles que antes habÃa pasado por alto. Cada vez que voy, me parece increÃble cómo un lugar puede ofrecer tantas versiones de sà mismo.
Cumbre de Peñalara (RascafrÃa)Llegar a la cumbre de Peñalara fue uno de esos retos que supe que tenÃa que cumplir. La subida desde el Puerto de Cotos hasta la cima es dura, pero cada paso lo vale. Las vistas desde arriba son algo que nunca olvidaré, y siempre que puedo vuelvo a recorrer ese camino.
Rutas que He Descubierto con el Tiempo
Hayedo de Montejo (Sierra del Rincón)Mi primera visita al Hayedo de Montejo fue casi por accidente. HabÃa leÃdo sobre él, pero no esperaba encontrarme con un paisaje tan increÃblemente mágico, especialmente en otoño. Es uno de esos lugares que hacen que el esfuerzo de la caminata merezca la pena.
Cascada del Purgatorio (RascafrÃa)La primera vez que llegué a la Cascada del Purgatorio fue en un dÃa especialmente caluroso. Seguir el curso del rÃo Aguilón fue como una aventura tranquila y refrescante. El sonido de la cascada al final del recorrido es la mejor recompensa que uno puede recibir.
La Hiruela (Sierra del Rincón)Siempre busco rutas poco transitadas y La Hiruela es uno de esos lugares donde parece que el tiempo se detiene. Caminar por sus senderos rodeados de verdes prados y bosques silenciosos es una experiencia que te devuelve la calma casi instantáneamente.
¿Por qué Amo Caminar?
Lo que más me gusta del senderismo es la desconexión total que me ofrece. Es mi manera de escapar de la rutina y reconectar con la naturaleza, sentir el aire fresco, escuchar el crujir de las hojas bajo mis pies y, sobre todo, descubrir nuevos lugares.
Aunque disfruto mucho de las rutas populares, me emociona aún más cuando doy con un sendero oculto o poco transitado. Esos momentos en los que parece que el mundo entero se reduce al sonido del viento y al paisaje que tengo frente a mÃ.
Desde hace tiempo, me ha fascinado el mundo del desarrollo personal y el minimalismo. Leer sobre estos temas no solo me ha permitido mejorar distintos aspectos de mi vida, sino que también me ha ayudado a ver el mundo desde una perspectiva más clara y enfocada. El desarrollo personal me brinda herramientas para crecer, tomar mejores decisiones y alcanzar mis metas con mayor efectividad, mientras que el minimalismo me ha enseñado a valorar lo esencial y a simplificar mi entorno, lo que ha generado una sensación de mayor libertad y bienestar.
Cada libro que leo sobre estos temas me aporta nuevas ideas y estrategias que intento aplicar en mi dÃa a dÃa. Dos libros que han dejado una huella significativa en mà son Terapia para llevar de Ana Pérez y Hábitos atómicos de James Clear.
Terapia para llevar: Un enfoque práctico para la vida
Este libro de Ana Pérez ofrece una visión accesible y cercana de la psicologÃa aplicada a la vida diaria. Con un estilo sencillo y directo, el autor nos presenta consejos y estrategias basadas en su experiencia como terapeuta, ayudándonos a comprender mejor nuestras emociones, relaciones y patrones de comportamiento.
Lo que más me gustó de Terapia para llevar es su enfoque práctico. No es solo teorÃa, sino que propone ejercicios concretos para mejorar nuestra salud mental y emocional. Entre los temas más impactantes, encontré útiles sus consejos sobre cómo manejar la ansiedad, la importancia de poner lÃmites en nuestras relaciones y la necesidad de cuidar nuestra autoestima sin caer en comparaciones constantes.
Aplicar algunas de sus recomendaciones me ha permitido reconocer y gestionar mejor mis emociones. He aprendido a darme espacio para reflexionar antes de reaccionar impulsivamente, a decir "no" cuando es necesario y a enfocarme en lo que realmente me hace sentir bien, sin preocuparme tanto por la aprobación externa.
Hábitos atómicos: Pequeños cambios con un gran impacto
Por otro lado, Hábitos atómicos de James Clear ha sido un libro que me ha cambiado la vida de una manera profunda. Su premisa principal es que los pequeños hábitos diarios, cuando se mantienen con constancia, pueden generar transformaciones extraordinarias a largo plazo. Clear explica cómo funcionan los hábitos, por qué a veces fallamos al intentar implementarlos y cómo podemos hacer que trabajen a nuestro favor.
Uno de los aspectos más valiosos del libro es su método de los cuatro pasos para formar hábitos: hacerlo obvio, atractivo, fácil y satisfactorio. Gracias a estas estrategias, he logrado implementar cambios positivos en mi rutina sin sentirme abrumado. Por ejemplo, en lugar de intentar leer durante una hora diaria de inmediato, comencé con solo cinco minutos al dÃa, asegurándome de que el libro estuviera siempre a la vista. Con el tiempo, ese pequeño hábito se ha convertido en una práctica constante.
También he aprendido a eliminar malos hábitos con la estrategia contraria: hacerlos invisibles, poco atractivos, difÃciles y poco satisfactorios. Gracias a esto, he reducido el tiempo que paso en redes sociales y he priorizado actividades más enriquecedoras, como la lectura y el ejercicio.
El impacto en mi vida
Estos dos libros han sido claves en mi camino de crecimiento personal. Mientras que Terapia para llevar me ha ayudado a comprenderme mejor emocionalmente, Hábitos atómicos me ha dado las herramientas para construir una vida más alineada con mis valores y objetivos. Juntos, han reforzado mi interés por el minimalismo y el desarrollo personal, enseñándome que el cambio no tiene que ser drástico ni inmediato, sino progresivo y basado en decisiones conscientes.
Cada dÃa, sigo aplicando lo que he aprendido y experimentando cómo estos pequeños cambios me llevan hacia una vida más plena, enfocada y equilibrada.
Dos meses después escribo esto.
El comienzo de un nuevo año siempre me trae una sensación de aire fresco, como si el universo me regalara una página en blanco para seguir escribiendo mi historia. Pero a diferencia de los años anteriores, esta vez no hago listas de propósitos imposibles ni me obsesiono con cambios drásticos. Mi vida minimalista me ha enseñado que la felicidad no está en la acumulación de cosas o metas inalcanzables, sino en los momentos simples, en los afectos, en los pequeños placeres del dÃa a dÃa.
Vivo en un espacio sin excesos, pero lleno de amor y dándole cada vez más calidez. Mis gatos duermen acurrucados en el sillón, ajenos al bullicio de las fiestas, mientras mi novia y yo compartimos una taza de chocolate con churros y porras con el sol de la mañana de fondo en el salón. Cuando estoy con ella hecho la vista atrás y pienso en nuestros viajes en la playa: la brisa salada entra suavemente, el mar está ahÃ, esperándonos. Luego la comida con vistas a la playa, a la gente feliz transitando por el paseo marÃtimo, un descanso para coger fuerzas y relajarse y toda una tarde llena de aventuras, descubrimientos y, con ello, anécdotas, hasta la cena romántica de la noche. Luego dar un paseo por la orilla, donde el agua frÃa nos salpica los pies y nos reÃmos como niñas. Nos tomamos de la mano, sabiendo que no necesitamos nada más que esto: amor, calma y la certeza de que lo simple es suficiente.
SÃ, estoy deseando viajar y viajar y viajar y viajar de su mano.
Las navidades han sido tranquilas, sin montañas de regalos ni cenas exageradas. Con la familia, luces cálidas. No hay nada más hermoso que ver a mis gatos jugar con una simple bola de papel mientras el mundo fuera corre detrás de lo innecesario.
El primer amanecer del año, saliendo temprano por trabajo caminando mientras el rostro se torna en los colores intensos del cielo por unos minutos.
El minimalismo me ha enseñado a valorar lo esencial, a no aferrarme a lo material ni a lo superfluo. Y en este nuevo año, mi único deseo es seguir asÃ: ligera, enamorada, con mis gatos ronroneando cerca y el mar recordándome que la vida, en su esencia más pura, es bella y seguir haciendo logros, crear bonitos recuerdos, hacer ejercicio, comer bien y aprender mucho.
Sin ir más lejos, me considero una persona bastante completa, pero no perfecta. Por suerte mi ego tiene un equilibrio y no se ha apoderado de mÃ. Siempre me he molestado por mejorar y eso es lo que me ha llevado al éxito de destacar como persona con respecto a otras que, sin menospreciarlas, se quedan en el camino de la vida autocompadeciéndose y autolimitándose y pienso que lo que se deberÃa de hacer es ponerse en acción para salir de donde no quieres estar, pero a pesar de todo sigo equivocándome muchas veces porque la toma de decisiones puede que no fuese la más indicada, y el rencor o situaciones negativas siguen estando presentes porque pienso que si las olvido, aunque viva más tranquila luego ese olvido generará dolor, y me siento como si dominase de esta manera esas situaciones que me han generado ese sentimiento para que no vuelvan a suceder. Esto a su vez me causa preocupación, inseguridad y encerrarme en un caparazón. Cuánto tiempo llevo sin ser yo al 100%. Soy una persona cariñosa, alegre, divertida, optimista, y muchas veces siento que me miento a mà misma y a los demás al actuar de manera contraria.
Tengo que cuidarme más, encontrar el camino que me lleve a ser yo, a ser una buena persona en la vida, a dejar huella, abrirme más, confiar más en la gente, no cerrarme, no aferrarme a experiencias negativas pensando que volverá a suceder algo malo.
Para todo ello, estoy leyendo artÃculos de psicologÃa y escuchando a personas dedicadas al desarrollo personal como Lain. Obviamente con escucharlo no basta, tengo que aplicar y adaptar estos temas en mi vida, pero me ayudan bastante a encaminarme y he experimentado que me ayudan.
Llevo un tiempo viendo por Internet personas que han ganado mucha fama gracias a proclamar la clave del éxito haciendo cosas que los millonarios hacen, la felicidad, el bienestar, la abundancia y demás cosas positivas que puedas imaginarte, algunas también guardando relación profunda con la filosofÃa del minimalismo.
Estas personas suelen ser emprendedores que trabajan para ellos y que, a través de superaciones que tuvieron en la vida, va promulgando qué serie de cosas tienes que hacer para conseguir lo que esa persona consiguió para tener éxito y avanzar como ser humano. Además, publican libros y recursos para que lo consigas a cambio de unas ganancias.
"Enfócate en la solución y dejarás de ver el problema".
En mi vida, yo suelo ver vÃdeos y escucho podcast de estas personas porque me motivan, empiezo mejor el dÃa con ganas de hacer cosas productivas y me recuerdo a mà misma que quiero ser una persona que deje huella positiva aunque sea una simple persona humilde de barrio poco conocida.
Algunos les llaman vendehumos porque ganan dinero a cambio y esto no está bien visto y porque dicen que el lÃmite te lo pones tú cuando, por ejemplo, a veces estamos realmente limitados porque no hay trabajo y sin trabajo no hay dinero para emprender y demás... no es tan fácil como parece y quizás deberÃan de ser más flexibles a la hora de hablar, pero yo creo que no caen en lo evidente porque eso es lo que no te permite avanzar, la negatividad hay que dejarla a un lado, ya sabemos que en la vida cada uno tiene un tope pero hay que exprimirnos al máximo. Pero yo esto ya lo sé y, desde luego dentro de lo que puedo permitirme me aplico para mÃ.
Todo empieza por una disciplina, tener buenos hábitos. Hay que planificar, esforzarse, valorar lo que es realmente importante, no depender de nadie, saber tomar decisiones, vivir en resumen... Esta gente es muy inspiradora, aunque venere a la gente rica y esto esté mal visto, la mayorÃa de estas personas han hecho un bien por la sociedad o han trabajado para tener lo que tienen, ¿por qué tenemos que mirarles mal? El mundo no es justo, pero metemos a todos en el mismo saco y sólo crece el odio y nuestro lÃmite con ello inconscientemente. ¿De qué sirve victimizarnos siempre? No conseguiremos nada asÃ.
Podemos mejorar, podemos evolucionar, podemos tener mejores condiciones y vivir la vida que queremos dentro de nuestros recursos. Tampoco hace falta mucho para ser feliz, lo material es secundario.
Desde el respeto he dado mi punto de vista, pienso nadie tiene la clave del éxito segura porque en la vida hay obstáculos y otra parte es la suerte, pero esta gente hace un bien, lanza optimismo, te motiva para hacer cosas que te ayuden. También pienso que a veces erramos diciendo qué suerte ha tenido tal persona, cuando realmente no ha sido suerte, sino que se lo ha ganado gracias a su esfuerzo.
Sobre mÃ
Una Minimalista
Apasionada de la fotografÃa, del senderismo y de la tecnologÃa.
Lo más visto
Nube de etiquetas
Lista de etiquetas
Archivo de blog
- noviembre 2025 (1)
- marzo 2025 (3)
- febrero 2025 (1)
- noviembre 2021 (1)
- octubre 2021 (2)
- mayo 2021 (19)



